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2019

Biografa

Manuel Garrido Palacios

Escritor y realizador, nacido en Huelva en 1947. Viajero e investigador incansable, su trabajo como guionista y director de televisin (NHK de Japn, WDR de Alemania, TVE Espaa) incide en documentar y rescatar la cultura popular en series como Races, La duna mvil, El bosque sagrado o La primavera en Doana, reconocidas con mltiples premios nacionales e internacionales.
Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Espaola en Nueva York, es autor de una extensa obra literaria con ms de cuarenta ttulos entre publicaciones de etnografa, narrativa o poesa.
A continuacin, el propio Manuel nos explica sus inicios, su forma de trabajar y sus impresiones.

La televisin y yo

Artculo de Manuel Garrido Palacios en Jentilbaratz: Cuadernos de Folclore, n 11, 2008.


Mi trabajo como realizador de cine documental etnogrfico, aparte de haberme proporcionado a nivel personal una impagable visin sobre los pueblos, cosa a la que quizs no hubiera podido acceder de otro modo, me ha hecho reflexionar a veces sobre si para la dificultad de llevar a imgenes seres humanos con su inabarcable carga personal, empleaba el mtodo adecuado. Como cada pelcula de las series Races, de La duna mvil, de Todos los cuentos, de Los juegos, etc., iba dirigida a ser vista por televisin -luego ya se han abierto camino hacia las aulas- y este medio tiene tanta complejidad, aunque no lo parezca, que puede resultar un arma de doble filo para cualquier produccin, dud muchas veces acerca de cmo acercarme a ciertos temas, de qu modo abordarlos para no restarles encanto y sacar para la pantalla la esencia, que luego los haran convertirse en documentos. Haba que huir de la vulgaridad, hacer, a veces un ejercicio malabarista y obtener el mximo rdito del lenguaje visual. (...)
La primera paradoja personal es que yo nunca quise ser realizador de cine y las circunstancias han hecho que me dedicara a ello. A lo que quera dedicarme en realidad era a escribir, a la simple expresin de derramar todo el 'dentro' que poda llevar sobre holandesas vrgenes, inmaculadas. Sin embargo, tampoco empec as en este asunto, sino con la msica. Ese fue el origen, o eso tuvo la culpa de que yo hiciera cine durante dcadas y ahora ande a cuestas con las nuevas tecnologas del vdeo. En mis tiempos de Conservatorio dediqu un sin fin de horas a viajar para recoger y estudiar msicas populares, que las otras msicas ca a tiempo en la cuenta de que ya estaban hechas por unos seores que se llamaban Bach, Beethoven, Mozart y otros. As que para ganarme el pan publiqu una serie de estudios en The Gendai, de Tokio, que siempre andan los japoneses al tanto de todo y yo no s de qu forma llegaron a saber que pona tanto afn en rescatar del camino del olvido la msica popular, tiempo del que conservo verdaderas joyas sonoras. Eran jornadas agotadoras en mis dos entornos vitales: el sur y el norte. Dicho de otra forma: Huelva y Asturias, sitios en los que por aquellos tiempos tena abuelos que, no slo me mantenan, sino que, junto a una legin de informantes de sus edades, llenaban mi cabeza a tope de canciones hasta que caan vencidos en las largas veladas.

Aqu empez a rondarme la pantalla, la grande y la chica. Intervine en una pelcula de Esther Williams y puse all de fondo parte de la msica recogida, sin ningn brillo ni protagonismo, y poco ms tarde, ya digo, los japoneses citados antes no slo me publicaron aquellos estudios, sino que vinieron a Espaa a sacarme en mi salsa investigadora y a que dijera las cuatro cosas que suelen decirse en estos casos. Cit la produccin de una hermosa serie de discos "La voz antigua", algn concierto para guitarra sola, unas msicas para un mimo famoso y un par de asuntos ms.
Corra el verano en Punta Umbra como uno ms, aparentemente, pero fue el que consider como una despedida de este sur placentero, ya que preparaba oposiciones a ctedra y el horizonte estaba en las Islas Canarias. Apareci entonces por la playa un seor que se interes por mis trabajos y me propuso hacerlos en la televisin, o sea, repetir lo que estaba haciendo en la revista nipona, en las charlas, en la radio, o donde fuera. Ahora l le vea sitio en la televisin. Esto ocurra en agosto y en octubre del mismo ao rodaba mi primer corto sobre la vida de los pueblos, 35mm, color, que me descubri algo ms de lo que esperaba. Si tuviera que congelar una imagen sera la del momento en el que el operador puso la cmara en el trpode y me dijo que mirara por el objetivo para marcarle cuadro, y al acercar mi ojo diestro a aquel tnel infinito qued pegado para siempre a l. Entend en ese instante, de una vez, de golpe, todo lo que vendra despus. Y vino y ah est. Poda, a partir de cacharros tecnolgicos, analizar hasta la saciedad un tema en rodaje y sintetizarlo en montaje, con contenido no slo de msica, sino de palabras, danzas, vestido, marco y todo en su tono, y en movimiento, y con vida. Eran los tiempos de transicin entre la Escuela de Cine y Ciencias de la Informacin, y a esta ltima me acerqu a ver qu sacaba del nuevo plan que se me presentaba sin que yo lo hubiera llamado. Y -parece mi sino- el segundo trabajo filmado fue rpido y otra vez para la televisin japonesa, y otros para la alemana y otros para la suiza y picotazos aqu y all. Hasta que me centr en la espaola.

En los intermedios de mis propios rodajes, rodaba sin tregua, sin noches ni das, y lo mismo realizaba que me prestaba a ser extra en la pelcula que hiciera falta. Lo importante era aprender el oficio desde la base. La cosa era rodar, con o sin cmara, pero rodar en ese mundo nuevo y desconocido que deseaba estudiar como lo que era para m desde dentro, un nuevo modo de expresin. (...)
Races me dio alegras como un premio Ondas, un premio Nacional de Televisin, un premio Marathn, un premio -muy querido especialmente por m, Flix Rodrguez de la Fuente a la defensa del patrimonio cultural y algunos otros, que no tengo a mano el premimetro. Y tras un ao de paro forzoso concurri Races al Festival Internacional de Dubln para traerse el Arpa de Oro por la pelcula Adivina Adivinanza, que rod ntegramente en La Alberca, Salamanca. No digo esto para airear galardones. No. No era a m a quien daban los premios, sino al respeto al alma popular, que mucha gente estaba tambin por respetarla. Frente a los imbciles de turno que salan parodiando tristemente a los que llamaban "catetos" o "pueblerinos", en Races salan los autnticos "catetos" o "pueblerinos" impartiendo lecciones de saber estar, de poder vivir y expresarse sin necesidad de parodiar a los que los parodiaban. Estos, en cambio, s tenan necesidad de parodiarlos a ellos, y cobrar por semejante acto. (...)
Fue, sencillamente, apasionante. No es el mismo escenario social, por tanto, lo que voy a decir sera imposible, pero confieso que volvera a rodar todo desde el primer metro, no por rodar cine, sino por vivir de nuevo tanta experiencia, tanto calor, tanta vida simple, tanto vivir por esto o por lo otro. Pasaba de recoger un romance a la ta Petra en Miranda del Castaar a las leproseras de Calcuta, del xirimiero Pep Sim, en Formentera, a Rav Shankar, en Benars, de Uc, en Ibiza, a Valentn Gonzlez, el Campesino, de La Minga en la montaa astur, creyente de las xanas, al presidente de la Unesco, de la filosofa de Lisardo, alosnero, al despacho parisino de Raymond Aron, de la aldea de Fonfra al muro de Berln, del son individual del cantaor sureo a las maravillosas danzas vascas. Vengan puntos suspensivos desde Terranova a Tierra de Fuego. Y las islas parecan moverse, flotar, fuera Cabrera, Bacuta, Armona, Ini, Pascua o Sri. Y viv y compar las Races de todos los sitios. Y supe algo esencial: que el ser humano es el mismo est donde est. (...)

Siempre dije que hasta que no se regresa de dnde se fue no se sabe si se estuvo. Viaj con ms noches de camino que de posada, con dormidas en cinco estrellas o bajo el cielo estrellado, en cama con dosel o en tienda de lona como nico habitculo. Y sin lona. Dcadas en las que ayer poda filmar en Alaska y hoy en la Amazonia. La voraz pantalla se lo coma todo. La Filmoteca guarda el trabajo. Hay noches en las que veo retazos mos insertados en otros programas, o captulos completos en lejanas televisiones, y me digo bajito: "Nadie sabe su historia".